La semana pasada asistí a un congreso de liderazgo empresarial. Entre tanta carrera de los preparativos antes de la partida y dejar arreglada tantas cosas en casa, no me había puesto a pensar detalladamente en las personas que asistiríamos. Aunque ya nos conocíamos, siempre es diferente la experiencia de pasar cinco días con un grupo de personas: durmiendo, comiendo; en fin 24 horas del día juntos.
Y esto me llevó a pensar en la sopa de letras. A mi me entretiene siempre (es un gusto adquirido y aumentado a través de los años) cada vez que sale en revistas, en periódicos, buscar letras que forman palabras en medio de lineas puestas adredemente complicadas.
Curiosamente, las palabras se distinguen mas claramente si se ven a una cierta distancia. Desde ahí empezamos a distinguir palabras. Unas en lineas paralelas, encontradas, alineadas hacia la derecha, alineadas hacia la izquierda. Otras de abajo para arriba, y otras de arriba para abajo. Muchas formas, diferentes posiciones con una misma misión: formar algo coherente.
Y volviendo a la experiencia grupal del congreso, no pude dejar de relacionarlo con la sopa de letras que siempre me ha entretenido tanto.
Eramos once personas. Originalmente íbamos a ser catorce, pero por motivos de fuerza mayor no nos acompañaron. Estoy segura que hubieran dejado una huella en mi tan grande como los otros diez compañeros.
De esas once personas a dos las conozco desde hace 33 años (curiosa casualidad: los mismo años del Hombre que nos llevo a reunirnos no solo a nosotros sino a 7000 personas mas...) Amigos desde hace tantos años, de aquellos amigos que con solo verlos fue como si siempre nos hubiéramos visto todos los días durante este tiempo. Amigos que hoy más que nunca sé que Dios tenia este tiempo planeado para nosotros. Qué me iba yo a imaginar que iba a estar con ellos tantos años después siguiendo al mismo Hombre? Me sorprende como una amistad tejida en épocas del colegio tenía la firma de Dios...
Luego, imposible dejar de mencionarlos, cuatro jóvenes valientes que decidieron caminar contracorriente, entrar por la puerta angosta, poner toda su vitalidad, sus metas, sus ideales en las manos del Maestro. Cuatro jóvenes que quieren conquistar el mundo, pero para El. Cuatro jóvenes, igual que todos los otros jóvenes visiblemente, pero maduros en la batalla del silencio y del perdón. Cuatro jóvenes que nos han levantado con su pasión, y les puedo asegurar, que sus corazones arden, no solamente en el Camino de Emaús, sino por todo el mundo.
Entre este grupo, un nuevo amigo, un revolucionario al mejor estilo de la época de Jesús. Un amigo que me ha enseñado muchísimo y espero que lo siga haciendo. Con un optimismo y una visión de 360 grados con el cual hemos unidos esfuerzos por una causa en común. Ha sido una mano fundamental en descubrir conocimientos antiguos, tan fundamentales para mi ahora. Gracias!
Una pareja amiga, que a lo largo de 14 años hemos crecido juntos en tiempos buenos y en no tan buenos...Pero siempre ahí, sencillamente ahí. Como deben ser los amigos, sin pretensiones, ni falsas máscaras. Sencillamente fieles. Disfrutando cada momento de nuestra amistad que también estoy segura que fue pre-planeada. Y trabajando por la misma causa que nos ha hecho llorar y nos ha hecho valientemente locos en un mundo de miseria.
Y finalmente, mi esposo, que por ser un blog de otro tipo, no romántico, solo puedo decir que no seria yo sin su respaldo, compañía y dirección. No me imaginaria en qué parte del cuerpo de Cristo (se acuerdan que les dije una vez, que era como el apéndice?) estaría ubicada. Tenia que ser a su lado definitivamente.
Y se podrán preguntar que tiene que ver con la sopa de letras?
Todos juntos, como en una sopa de letras. Todos con formas diferentes de expresar nuestra fe, incluso con credos diferentes. Pero una mano gigante con un lápiz fue trazando nuestras vidas. Haciendo que tuviéramos sentido. Una mano que no le importó si las letras vieran unas para la izquierda y otras para la derecha. Una mano que tuvo la capacidad de ubicarnos y de unirnos con otras y formar algo. Una mano que tuvo la paciencia de esperar y ver prudentemente, muchas veces de lejos, nuestra potencialidad.
Un congreso de 7000 personas, de 7000 letras, y todas habíamos sido encontradas por esa misma mano. Formando palabras, ideas, frases, párrafos, hojas, cartas. Me acuerda la cita de Pablo donde dice que somos cartas abiertas...
Alguien quiere jugar sopa de letras con nosotros? Bienvenidos a todos. No importa su posición en el papel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario